Mantarraya: Características, alimentación y hábitat

Dentro de los distintos seres que hay en los mares, la Mantarraya es uno de los más llamativos, su singular movimiento que se asemeja a volar bajo las aguas es digno de admiración, además es una de las especies marinas más antiguas.

La mantarraya es nombrada por muchos como la “gigante alada de las aguas”, miembro de la ancestral familia myliobatiformes, solo hay dos tipos de este vertebrado, La manta alfredi y la manta birostris; te contamos todo sobre ella, sus características, alimentación y hábitat.

Características de la Mantarraya

La mantarraya tiene varias características físicas y conductuales únicas, que las distinguen de forma excepcional de los demás peces, te contamos a detalle:

  • Cuerpo: El cuerpo de la mantarraya tiene forma redondeada, sus aletas pectorales son grandes y sobresalen, dándole su singular forma cónica. Es un pez vertebrado, aunque tanto su espina dorsal como el resto del esqueleto son flexibles y cartilaginosos; en la parte de abajo se dejan ver sus branquias. Tiene una aleta dorsal pequeña en el inicio de su cola, esta última es larga y aplastada, puede asemejarse a un cable de electricidad.
  • Cabeza: La Cabeza de este pez es ancha y chata, a sus lados se posicionan sus ojos, de tamaño pequeño, que muestran gran profundidad y brillantez, resalta en la parte frontal su nariz alargada. 

La boca muestra una mandíbula inferior llena de dientes apilados en 18 filas, mientras que en la mandíbula superior no tiene dientes. En el exterior del maxilar inferior sobresale un par de lóbulos cefálicos, estos hacen una especie de pala que le permite comer más.

  • Piel: La piel de la mantarraya es de color negro azulado o marrón oscuro en la parte superior, el vientre es blanco crema; aunque tiene apariencia suave, al tacto es rugosa, gracias a los dentículos dérmicos en forma de cono que esta tiene, además de áspera es pegajosa, a causa de una película protectora que la mantiene protegida de parásitos infecciosos, también muestra manchas y rayas en patrones únicos.
  • Sentidos: La mantarraya gracias a la ubicación de sus ojos tiene un campo visual bastante amplio, sin negar que tiene algunos puntos ciegos tanto delanteros como traseros, estos los compensa con los electro-receptores de la piel que le permite localizar a otros animales, ya sean comida o depredadores, del mismo modo le facilita detectar la variación de temperatura del agua.

Dentro del cráneo se halla su oído interno, que percibe las vibraciones sonoras, en la parte frontal de la cara tiene dos orificios nasales minúsculos, que le ayudan a rastrear a sus presas así como las hormonas de apareamiento.

  • Tamaño: Su cuerpo puede alcanzar hasta 9 metros de longitud y hasta 3,50 metros de ancho, las hembras suelen ser un poco más grandes que los machos, son animales verdaderamente colosales de gran majestuosidad.
  • Peso: Un adulto promedio llega a pesar hasta una tonelada o más, el peso varía de acuerdo a la edad y tamaño que tenga la especie.
  • Reproducción: Estos peces son ovovivíparos, antes de aparearse la hembra segrega feromonas que son captadas por los machos, ahí comienza el cortejo, este consiste en nadar y perseguir a la hembra que desea aparearse. 

Para lograrlo  el macho toma a la hembra desde arriba y la muerde, posteriormente pega su cuerpo al de ella e introduce su miembro en su cavidad  reproductiva, el acto dura entre un minuto y un minuto y medio.

La gesta de las crías dura casi un año, los embriones nacerán entre 9 y 12 meses después del apareamiento, cuando tengan el tamaño y la madurez para salir a la superficie, mientras se alimentarán en el útero materno. Por cada parto la madre puede tener entre 4 y 12 crías. Al momento del nacimiento la mantarraya puede pesar hasta 10 kilogramos, es posible que mida entre un metro y 1,40 metros.

  • Comportamiento: Este vertebrado alado es un pez migratorio, suele hacer largos recorridos, y visitar las zonas costeras, puede vérsele sola o en grupos de hasta 20 individuos al migrar, pero generalmente son animales solitarios;  su nado es lento y relajado con movimientos oscilatorios y ondulatorios combinados, también pueden viajar a mayor velocidad si así lo desean, disfrutan enterrándose en la arena, camuflándose en ella para cazar.
  • Longevidad: Las mantarrayas pueden vivir medio siglo, su edad promedio es de 35 años.

Alimentación de la mantarraya

Es un pez carnívoro; se alimenta de vastas cantidades de plancton animal o zooplancton, larvas de peces, crustáceos, y peces pequeños, con esto reciben la energía suficiente para desplazarse y mantenerse activas.

Su manera de alimentarse es sencilla, abre la boca para tragar agua y el zooplancton, filtrando este a través de sus branquias, cuando se trata de cazar, se entierran en la arena, permaneciendo inmóvil, aguardando a que sus presas se descuiden y crean que es parte del suelo marino y las atacan. 

Hábitat de la Mantarraya, ¿Cuál es?

Las aguas suaves y tropicales son el hábitat de las mantarrayas, viven en sus profundidades cerca o debajo de los arrecifes, buscan permanecer en aguas de entre 18 y 22 grados de temperatura, disfrutando de las aguas templadas, facilitando su existencia en todos los continentes del planeta.

Suelen verse en Estados Unidos, Nueva Zelanda, México, Perú, Ecuador, Uruguay, Costa Rica, Colombia, Venezuela, algunas aguas sudafricanas y japonesas.

Información curiosa de las mantarrayas, 4 datos

  1. Las pruebas científicas afirman que la mantarraya es una especie que tiene más de 170 millones, y su genética las vincula con los tiburones.
  2. Para alcanzar la madurez reproductiva la mantarraya hembra debe cumplir 7 años, los machos la alcanzan a los 5 años de vida.
  3. Los depredadores de las mantarrayas son la ballena orca,la ballena azul, el tiburón blanco, tiburón martillo y el tiburón tigre, sin embargo el mayor depredador es el humano quien consume su carne como uno de los más exquisitos manjares, incluso cuando es una especie protegida son pescadas para usar sus aletas y demás partes y elaborar productos medicinales.
  4. La mantarraya apaga ciertas partes del cerebro para dormir o descansar, dejando activos sus sensores para percibir a sus depredadores.