¿Qué son los poríferos? Características, tipos y ejemplos

Uno de los organismos marinos que más llama la atención son los poríferos. Estas curiosas criaturas generalmente pasan desapercibidas por su apariencia. De hecho la mayoría de las personas ignora que en realidad se trata de animales primitivos. Es decir, estas son algunas de las especies con mayor tiempo de existencia en el planeta tierra. 

También se clasifican como animales invertebrados y que también se conocen como el nombre de esponjas de mar. Hasta ahora se han podido identificar un aproximado de 10 mil especies diferentes, de las cuales 5 mil se tiene mayor información científica. 

Características de los poríferos

La principal característica de los poríferos es que sus cuerpos son similares a una esponja. Significa que su estructura corporal presenta una serie de poros y de ahí el origen del nombre. Además, son organismos multicelulares (sin paredes celulares) y heterotróficos. 

Otra curiosidad de los poríferos es que no tienen órganos y tampoco tejido. La estructura de sus cuerpos poseen simetría radial, salvo algunas excepciones porque algunas especies no tienen esta característica. De hecho la forma irregular de sus cuerpos es el resultado de adaptarse al entorno, porque se asientan en terrenos en donde hay varias cavidades rocosas. Estos desniveles y también el flujo de la María del mar son otros factores que influyen. 

Algunas especies tienen esqueletos internos que se constituyen de espongina y carbonato de calcio. Además, es posible notar dos capas de células que están separadas entre sí. La capa externa se llama pinacodermo y se compone de células epiteliales llamadas pinacocitos. A simple vista se observan numerosas para dos que se distribuyen en toda la superficie cuyo nombre es porocito. 

En cambio, la capa interna se forma de células flageladas cuyo nombre es coanocitos, de hecho el nombre de esta capa es coanodermo. Como dato curioso, las corrientes de agua que se forman a través de estos organismos es producida por los flagelos. El espacio resultante entre el pinacodermo y el coanodermo se llama mesohilo. Es allí en donde se encuentran las células que intervienen en los procesos de alimentación y reproducción. 

Se componen de varias células que se encargan de diferentes funciones en concreto. Las células basopinacocitos se encargan de la fijación del animal, mientras que las células colenocitos se encargan de la formación de las fibras de espongina. También están las células esclerocitos cuya función es formar las espículas. Asimismo, están los miocitos, los amebocitos y las células esferulosas.

Hábitat y alimentación de los poríferos

El hábitat natural de los poríferos es bajo el agua. Generalmente, viven en aguas de baja profundidad que se encuentran cercanas a las costas y de agua dulce. La mayor profundidad en donde se pueden encontrar es a 9 mil metros. Pero lo más resaltante es que son organismos sésiles, lo que significa que no tienen movilidad y siempre están en un mismo lugar. 

La alimentación de los poríferos es un proceso que llama la atención porque ocurre de una manera única. Todas las funciones asociadas con la nutrición dependen del flujo de agua que pasa a través de sus poros. De esta manera captan partículas que se encuentran en el agua. Cuando algunas de estas partículas son de gran tamaño y no pueden pasar por los poros, son fagocitadas por los pinacocitos para facilitar la digestión. En cambio, cuando las partículas son lo suficientemente pequeñas como para penetrar son captadas por los coanocitos. 

En algunas variedades de poríferos el tipo de nutrición o alimentación es diferente. Está el caso de las variedades de esponjas carnívoras, las cuales se alimentan de crustáceos de pequeño tamaño. También están los poríferos endosimbiontes que se alimentan de algas verdes o cianobacterias. 

Respiración y reproducción de los poríferos

También llama la atención que estos organismos tienen un sistema de respiración que es por difusión directa del oxígeno. Significa que el oxígeno se disuelve en el agua y es más fácil ser captado por ellos. Igualmente, el dióxido de carbono y el amoníaco que ellos producen se eliminan por el mismo sistema de difusión. 

En cuanto a cómo se reproducen es algo que va a depender de la especie, ya que algunos poríferos son asexuales. En estos casos en particular el sistema de reproducción es por fragmentación, lo que implica que una parte de ellas se separe del cuerpo para dar comienzo con un nuevo ejemplar. También se producen pequeñas yemas que generan gémulas complejas. 

Pero también hay poríferos hermafroditas, que no tienen gónadas y producen espermatozoides por medio de los coanocitos. Mientras que los óvulos se producen en los archeocitos. La fecundación ocurre cuando los espermatozoides son expulsados al agua, luego estos entran a los poros de otra esponja para encontrarse con los óvulos. 

Tipos y ejemplos de poríferos

Los distintos tipos de poríferos se clasifican de dos maneras distintas. En el primer caso se toma en cuenta las características de su estructura corporal o el grado de organización. En el segundo caso, se clasifican teniendo en cuenta de qué se componen. A continuación se explica cuáles son: 

Los poríferos según su estructura o grado de organización: 

  • Asconoides. Son las variedades de estructura más sencilla que se describen como de forma tubular, e incluso pueden crecer en forma de racimos. Además, son de pequeño tamaño. Pertenecen al género Leucosolenia.
  • Siconoide. Sus estructuras presentan diversos grados de plegamientos. Por consiguiente, el flujo de agua que se genera alrededor de ellas es mucho mayor. Pertenecen al género Sycon. 
  • Leuconoides. Los plegamientos son mucho más grandes en estas variedades de poríferos. Además, tienen más cámaras flageladas. Asimismo, encontramos ejemplares de cuerpos aplanados, ramificados y tubulares. Pertenecen al género Demospongidae. 

Los poríferos según su composición y clase (vivas y extintas): 

  • Archaeocyatha. Son la variedad más antigua de poríferos y su existencia perduró hasta el Cámbrico. 
  • Calcárea. Se componen de carbonato cálcico y suelen encontrarse en zonas de poca profundidad bajo el mar. Ejemplo: Clathrina coriacea. 
  • Hexactinellida. Son las esponjas vítreas que se componen de silicio y suelen encontrarse en zonas de mayor profundidad bajo el mar. Ejemplo: Euplectella aspergillum. 

Demospongiae. Tienen forma leuconoide y se componen de silicio. Ellas viven bajo el mar en zonas de distinta profundidad. Ejemplo: Thenea.